Creatividad,  Escritura

TEXTOS

– INVISIBLE –

Ser invisible era la meta que daba rumbo a su nueva vida. Lo que desconocía es que las estrellas no deciden el momento en el que dejan de brillar, ni el sol puede controlar a qué hora vuelve a salir.

Así que por su afán de no destacar terminó siendo un eclipse, de esos que sólo ocurren cada 100 años y se disfrutan sabiendo que sólo se vive una vez.

Y descubrió que es peor el remedio que la enfermedad, que hay fuegos imposibles de apagar y existen faros que jamás dejarán de verse en plena oscuridad.

-2800-

Llevo ya 2800 maneras de imaginar cómo te voy a olvidar y cada una de ellas me hace recordarte más.

No sé si nunca encontraré la forma de conseguirlo o si simplemente son la excusa perfecta para que esto nunca ocurra.

Siempre presente, tortura en vida con nombre y apellidos.

-EL BANCO-

Siempre escogía la canción más triste para pasar por delante de su banco.

Quería hacer de un recuerdo algo amargo pero duradero, infinito como su dolor.

Momentos empañados por la pausa del futuro al recordarlos y perpetuarlos.

Le gustaba brillar a su lado y no entiende cómo el apagón había podido ser tan fuerte.

Quizás es el momento de cambiar de ruta, pensó.

Un mes después, antes de girar en la esquina eligió una canción de verbena y el banco ya no estaba.

Todo aquel que se cruzaba con ella tenía que apartar la mirada, volvía a brillar.

-CORRE-

Corre. No frenes. No llegas tarde pero es mejor así. Siente como te acaricia el viento, te hace falta, te haces falta.

Corre. Cada vez más cerca de la libertad. No estabas oprimida, te estabas oprimiendo tu sola.

No les necesitas, no le necesitas. Tu único freno eres tú.

Corre y ni lo pienses. Que aunque acabe de llegar el invierno cada vez está más cerca la primavera y con ella, sus flores.

Corre. Que te espera lo mejor y ya descansarás.

Corre y si te llaman loca, enséñales la cuerda rota de esa guitarra que era tu ciudad amurallada.

 

                                                                                             TIEMPO

Siempre fui de hacer castillos en el aire porque los de arena nunca fueron mi fuerte. A raíz de ahí las decepciones llegaron una a una, secuenciales como los meses del año o los días del calendario. Y me acostumbré, aprendí a vivir con eso que poco a poco te va rompiendo, destrozando la inocencia para paliar el dolor de la próxima hostia. Pero a mí la inocencia me sigue intacta y el dolor también, una putada, pero así soy. Quién sabe, quizás en años o meses deje de ver la vida del color del arcoiris y empiece a verla del tono negro que siempre elijo para vestir.

-IN/SUFICIENTE-

 

El tenerte a mi lado, nunca es suficiente.

Tus besos de mi boca hasta el final de mi cuerpo, nunca son suficientes.

Nuestras charlas, de la vida, del todo y de la nada, nunca son suficientes.

El sexo contigo, incendiando la cama, nunca es suficiente.

Las risas sin sentido pero revitalizantes, nunca son suficientes.

Tu mirada transparente y cómplice, nunca es suficiente.

Sólo espero que contigo nunca nada sea suficiente, para siempre tener ganas de más.

OJOS AZULES

No me gustan los ojos azules y los tuyos son la excepción. Tu mirada me dice tanto que sin mediar palabra te escucho porque me habla.

Contigo la poca coraza que hay en mí desaparece y me siento en paz.

Me abro sin miedo a ser juzgada, sin miedo a que te asustes. Sin miedo, vivir sin miedo, lo que todos buscan y contigo es.

Hablar durante horas sin tener que pedir perdón, por ser. Sentirme deseada sin ser deseos, sólo siendo realidad.

Me inspiras como la personificación de la musa que siempre me faltó.

– Ya no –

Nos bastaba con mirarnos, pero por la noche no consigo verte.

Nos bastaba con soñar en el futura, sin embargo, quiero vivir el presente.

Nos bastaba con paseos por las tardes y prefiero correr a toda velocidad.

Nos bastaba con caricias en la espalda que ahora repelo y con besos que han pasado a saberme a poco.

Nos bastaba con la luz que entraba por las rendijas de la ventana, pero cada día me ciega más.

Nos bastaba con nosotros.

– Fuegos sí, pero artificiales

Alguien intenso como yo.

Alguien que sume, que sorprenda, que emocione, que brille.

Alguien que sea luz, que sea luces de colores.

Alguien que recuerde lo bonito de vivir.

Alguien que haga sentir bien, de maravilla sólo con una sonrisa.

Alguien transparente, sin dobleces, simple de bondad.

Alguien que haga apreciar las pequeñas cosas.

Alguien especial.

Alguien como los fuegos artificiales entre tanta oscuridad

40 GRADOS

Volvamos al sur, volvamos allí.

Volvamos a la intensidad de vivir.

Volvamos a los baños nocturnos en la playa, a la arena mojada.

Volvamos a quedarnos dormidos bajo el sol y que el aftersun sea nuestra salvación.

Volvamos a los cócteles elegidos a dedo y al primer sorbo arrepentirnos de la elección.

Volvamos a dejarlos a medias e irnos.

Volvamos a la vuelta a casa de la mano, haciéndonos fotos borrosas besándonos.

Volvamos a pasar más calor por tenernos cerca que por los 40 grados.

– APARICIONES –


Te veo por la noche en las estrellas.

Te encuentro entre el gentío de Fuencarral,

oyendo tu voz entre sus gritos.

Puede ser casualidad.


Me recorro el mundo por un segundo contigo,

bajo la atenta mirada de quién decidió no fallar.


Te espero siempre aunque no llegues,

y es que nunca volverás.


Aguantando incendios por ti y salvándote cuando ardes.

Hoy decidí no quemarme, te siento y ya no estas.

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